sábado, 6 de abril de 2013
Sin título
Respirar hondo y sentir que no sólo se te llenan los pulmones, sino también el alma. Los latidos de tu corazón aceleran el ritmo, y no sabes expresar más que una sonrisa. Le ves acercándose a ti, lentamente y te devuelve la sonrisa. Vuestras manos se chocan un segundo, pero es lo suficiente como para que ese mínimo contacto físico te parezca brutal. Te sientes como si estuvieses escuchando tu canción favorita, como si de pronto todo tu mundo se hubiese desvanecido y sólo estáis los dos, como si además de respirar oxígeno le respirases a él. Y es incomprensible, te prometiste que no volvería a pasar, que no volverías a enamorarte para no sufrir más. Pero es imposible, y lo lamentas, lo lamentas con todas tus fuerzas, pero no puedes hacer nada, no puedes impedírtelo.
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