No miento al decir que a pesar del tiempo que ha pasado me sigue doliendo verte todos los días. Y es que cada vez que te miro tengo que contener las lágrimas, apretar los dientes y las manos y apartar la vista.
Y yo no entiendo qué es lo que me duele tanto. Al fin y al cabo sabía en lo que me metía. Ya sabía que para ti sólo era una más.
Me puse a mí misma una condición: no enamorarme de ti. Y me la salté. En el fondo, me la salté antes de ponérmela, pero eso yo no lo sabía.
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